miércoles, 7 de diciembre de 2011

EN OTRO ORDEN DE COSAS

Hoy una amiga me regalo los jazmines mas lindos que vi, de su propio jardin, esplendidamente enormes. El mas rico perfume invade mi living, y me hace acordar tanto a mi abuela y su mesita de luz, con el libro de turno, los anteojos y los jazmines y ese amabilisimo olor a primavera llenando su cuarto. 

Lo del libro de turno ( el de la mesita de luz de Cali ) era un tema, porque ella leia un rato, apagaba la luz y al toque, ahi estaba yo, deslizandome furtivamente hacia el libro en cuestion, fuera este el que fuera, y lo leia paralelamente a ella, cosa que no le hacia ninguna gracia porque al otro dia, no solo no encontraba la marca en la pagina donde la habia dejado si no que algunas veces ni siquiera podia encontrar el libro en medio del verdadero caos que se apoderaba tan seguido de mi cuarto por aquellos dias. Todo muy incomodo para mi pobre abuela de casi 90. Pero eso no era lo peor, no. Lo peor de todo es que la novela que ella disfrutaba tan contenta durante, al menos, quince dias yo me la comia en dos y venia toda esa cosa de saber que yo ya sabia como seguia y como terminaba y ese tratar de no hablarle del capitulo 10, ponele, antes que ella llegue ahi. Esas cositas eran las que hacian que lo del libro fuera todo un tema, un asunto compartido.

Que bueno es el olor a jazmines.

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