jueves, 23 de agosto de 2012

NEUROSIS TURQUESA

Puede que este color turquesa oscuro metalizado que tengo en las uñas sea un poco mas de lo que puedo soportar.
Dudo, lo observo detenidamente bajo diferentes luces, lo observo distraidamente tambien, mientras muevo las manos frente al espejo tratando de parecer natural para evaluar el efecto; de algo estoy segura: tengo unas ganas locas de que me guste, no solo porque es el esmalte mas caro que compre en toda mi vida ($35, una locura para alguien acostumbradisima al Colorama) si no tambien porque es un placer; facil, parejo y se seca volando. Existe otra razon mas porque quisiera que me guste, pero esta excede el esmalte y se aplica a todas mis compras, me ofusca un poco darme cuenta de que algo que compre no me gusta. Me incomoda, no me olvido facilmente del objeto en cuestion y hasta siento que ocupa mas lugar del que realmente ocupa, una sensacion, claro, pero muy molesto todo. Comprar, usar una vez y guardar me despierta una culpa dificil de manejar, la combato regalando, una alternativa muy saludable a la que recurro muchas veces. Aunque en realidad lo que mas hago es tratar de no comprar al pedo, no siempre lo logro, en parte porque soy extremadamente indecisa y en parte porque comprar es un compromiso (?) y cualquier compromiso genera alguna responsabilidad y las responsabilidades en general me inquietan.

Igual, todo bien, me parece que el esmaltecito me gusta...

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