Viento apocaliptico y lluvia, asi, de un segundo a otro, bien tropical. Ahi paro.
Necesito un paraguas, nunca tengo, pero si esto sigue asi va a hacer falta; recien fue una historia ir a cerrar la puerta y apagar la luz del cuarto del fondo del jardin. Donde, entre otras cosas, quedo la maquina de coser. Estaria bueno empezar a pensar en la cartera que me gustaria hacer...
Cuando dije cartera, me acorde de algo curioso que me paso y que hacia mucho tiempo que no me pasaba, o por lo menos no dos veces seguidas. Fui a la casa de telas (como se llaman los lugares que venden telas por metro? si alguna vez les dije de alguna otra manera, en este momento se me fue) a buscar algun hule lindo y lona; y al no haber ninguna de las dos cosas traje un a especie de lienzo gruesito, rayado (tipo aguayo) con un verde que me encanta (que es el que quiero para la cartera), otro tambien asi, pero escoces muy clasico con azul y unos jerseys de algodon para un par de remeras. La cuestion es que el dueño me atendio barabaro (las veces que fui anteriormente me habia atendido una mujer bastante hostil y de pocas palabras y con lo que yo necesito preguntar en esos lugares...) tan cordial el hombre que hasta me regalo un repasador con el vuelto. Un amor, ambos. El repasador es de los que secan bien y tiene dibujos de frutillas. Esto fue el miercoles, hoy voy a buscar dos empanadas de lomo aca a la esquina, que las hacen muy bien cortadas a cuchillo, y el chico me regalo seis (6) pancitos caseros calentitos, que atacamos con manteca ni bien llegue a casa.
Que bueno eh?, lindas yapas me estan tocando, no como que te regalen un caramelo en el kiosko.
Sera porque soy rubia, ahora
aunque no me de cuenta?
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