sábado, 7 de abril de 2012

DOS BUENAS

Ayer encontre una remera que D. me regalo hace un año y que en ese momento no me gusto, la habia comprado en el centro y al final nunca la cambiamos. Hoy me la probe y esta buena, puesta es otra cosa (ni me la habia probado, que antipatica), ordenar mi ropero siempre es positivo, pero no siempre ligo una remera nueva.
Separe algunas cosas para regalar y las lleve al ropero del cuarto del fondo que creia vacio, pero no; me encontre con todo el monton de cosas que habia separado cuando nos mudamos y olvidamos regalar, evidentemente. Ahora tengo una cantidad exhorbitante de ropa para dar, y eso que no logro desprenderme de todo, siempre hay cosas que me quedo porque pienso reformar, teñir o acortar. En este momento, claramente califico para ese programa de TV sobre gente que acumula cosas, "Acumuladores" se llama, y si, como iba a llamarse.

Lo increible del descubrimiento de la ropa, mas que nada, consiste en comprobar que tengo mas lugar del que necesito.
Nunca me habia sobrado un ropero, por ejemplo.
Un ropero vacio para guardar todas las telas, las cosas para reformar y todo lo que esta en proceso, que es una cantidad considerable...es la felicidad misma. Un ropero vacio, lindo, con cajones y estantes, si eso no es la mismisima felicidad, entonces, no se que es.

Ya mismo hago circular ese cumulo de cosas que no esperaba volver a ver; tengo tanto para guardar en el ropero nuevo, cerca de la maquina de coser. Ya estoy llendo a ver donde lo ubico, es que hay otro ropero muy parecido con cosas de D en ese mismo lugar.

Tengo para regalar y acomodar, me voy.

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