Me gusta tanto el tomate ultimamente, que solo le pongo un poco de sal (nada), a veces, si da, un toque de oregano, y asi, tan simple, me parece lo mas rico que la naturaleza puso a nuestro alcance. Bueno, no lo unico mas rico, claro (ahora no paran de desfilar delicias naturales DE TODO TIPO por mi mente) pero me encanta.
Que cierto es eso de que el paladar cambia con los años, no lo digo por el tomate que me gusta desde siempre, pero es increible como fue variando mi gusto por la comida.
Hace unos años era inconcebible siquiera imaginarme disfrutando cada bocado de una merluza al vapor con brocolis y coliflor que es lo que esta pasando actualmente.
No se en que momento la cebolla me empezo a parecer una verdadera maravilla, cruda, caramelizada, en aros o con manteca a la parrilla, todavia me parece increible el descubrimiento ya que hasta hace unos pocos años creia firmemente que era el horror mismo, delicadamente envuelto en finas capas.
Antes de los 25, de verdad, no entendia porque la gente comia lechuga, me daban mas ganas de ponerla en una maceta en el balcon que de verla en un bowl en la mesa. Una planta que te venden llena de tierra...y que ahora elijo con esmero, mezclo diferentes variedades y me lamento terriblemente cuando no hay morada, francesa o mantecosa, que me gustan tanto y quedan tan bien con todas esas otras cosas que inexplicablemente tampoco existian, como los champignones, paltas, endivias, cherrys, etc etc etc
Tambien me paso de empezar a mirar con otros ojos a ciertos quesos como el roquefort y el brie y me pregunto como fue que prescindi de ellos tanto tiempo, tanto, tanto tiempo...
Vaya uno a saber que fue de mi amor hacia las salsas cremosas, el jamon comun, la mayonesa, la mayoria de los productos del quiosko y tantas otras cosas que fueron perdiendo su magia irremediablemente al tiempo que mi paladar entraba en la adultez.
Claro que una cosa es que el paladar madure y siente cabeza y otra muy distinta es abandonar el Nesquik, ponele, o el Jorgito de dulce de leche, la mila con fritas, las Merengadas, Chocolinas, los panchos y por supuesto que la lista sigue, pero puede llegar a resultar un poco larga...
Ahora que lo pienso, me parece que mas que nada fui sumando cosas nuevas. Haciendo un rapido repaso noto que es mucho menos lo que dejo de motivarme, que lo empezo a gustarme...esta bueno, porque si fuera al reves...que aburrido.
D. se asoma por la puerta y pregunta,
- Chino Central?
Siiii, la mejor idea en lo que va de la noche...,es que esta madurez culinaria viene acarreando una o dos adicciones, y la comida china es una de ellas, por eso hasta aca llego esta entrada, es imposible escribir y al mismo tiempo decidir si quiero unas giosas o un pollito con almendras o ambos...ya estoy llamando al chino.
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