jueves, 31 de mayo de 2012
CORRER O NO CORRER
No me gusta correr. Prefiero andar en bicicleta o caminar medio rapido sosteniendo el ritmo a correr.
Esto tampoco quiere decir que no corra; existen dos motivos, en mi vida cotidiana, que me hacen correr si o si, aunque no en plan de ejercitar, precisamente. Uno de ellos, positivo aunque agotador es sacar a la perra. Como no la dejo a la deriva sin correa, si no que la voy llevando yo...o me va llevando ella, como sea, corro el 80% de la salida, el otro 20% esta conformado en partes iguales por olisqueos freneticos, agudos e insistentes y un trotecito muy animado y entusiasta que, en definitiva, es como una corrida igual, porque como no se trata de una chiguagua, si no de una doga; cuando ella trota, yo corro, es asi.
El otro motivo que me ha hecho correr a lo largo de mi vida no es positivo, pero si agotador; mi impuntualidad.
Nada en el mundo me ha hecho correr mas que eso de tratar de llegar a tiempo, correr correr, correr con el tiempo justo, correr colectivos, trenes y charters, correr con el ultimo aliento, correr como una loca, correr y correr.
Con el tiempo fui volviendome un poco mas puntual, pero nunca demasiado; no me gusta llegar antes de tiempo a ningun lado; en el fondo no entiendo los horarios fijos, me van mas los aproximados y estoy segura de que algo no anda demasiado bien en la gente obsesivamente puntual; aunque tanto no se porque trato de mantener siempre una distancia prudente entre ellos y yo, al menos en lo que a horarios se refiere.
Asi las cosas, si no es por necesidad, de correr ni hablar.
Chau, me fui al chino...
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