viernes, 11 de mayo de 2012
HOGAR DULCE HOGAR
Termine de pintar el ropero.
Organizando despues la ropa encontre una buena cantidad de cosas que ya daba por perdidas...soy muy de perder cosas dentro de la casa, muy de encontrar un corpiño perfectamente escondido entre una pila de sabanas o el celular en el cajon de las medias, cositas asi que me generan una bronca monumental.
Parte del problema radica en el hecho de que me traslado por la casa con cosas en la mano; si estoy, por ejemplo, cosiendo en el fondo y me acuerdo que deje el centimetro en mi cuarto, voy a buscarlo con la aguja en la mano y de alguna manera inexplicable vuelvo con el centimetro, pero sin la aguja; otra que se ve que me encanta es la de llegar a casa con las llaves en la mano y en vez de dejarlas en el mueble de la entrada (como cualquier persona en su sano juicio), se me quedan pegadas en la mano mientras acomodo algun bartulo y entonces, aparecen mucho mas tarde en el pequeño espacio que queda entre la frutera y la pared de la cocina, ponele.
Esto sin contar todas las otras cosas que desde el vamos deberian venir con localizador incorporado, como la pinza de depilar, el telefono inalambrico, los clips, el control remoto de la tv y las llaves, a las que no puedo dejar de volver a nombrar ya que lideran el podio comodamente.
Es asi, gozo de un talento desbordante para el extravio de objetos. Teniendo esta informacion tan precisa acerca de mi misma, deberia manejarme muy distinto a como lo vengo haciendo, tomar medidas...algo; lo he intentado, claro, pero no me dura demasiado la firme intencion de dejar las cosas en su lugar.
La perra invade mi espacio con su cabezota blanca reclamando un poco de atencion, le digo que no, no, basta no; pero ella sabe perfectamente como conseguir lo que quiere, experta manipuladora...
ahi voy.
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